viernes, 17 de junio de 2016


¡VUELVE MAMITA!
Tomar la decisión, no fue fácil y ella lo sabía, viajar al extranjero para salir adelante fue la única solución que encontró. Milagros su pequeña hija solo la quería a su lado, no entendía razones, la única era tener a su madrecita a su lado.

CRÉDITOS: Milagros Quintanilla Palma / mmilagrosquintanillap@gmail.com

Y es que a veces la vida es así de un momento a otro, en un abrir y cerrar de ojos las cosas cambian, toman el rumbo que el destino decidió. Es cierto las cosas no siempre te salen como quieres, las circunstancias muchas veces te orillan a tomar decisiones buenas o malas, pero ¿Qué puede saber y entender mucho de la vida una pequeña de tan solo 9 años?  una inocente niña que a esa edad solo debe preocuparse en tareas y juegos, y no en pensar en situaciones cómo ¿Qué será de mi, ahora que mi mamita se va? ¿Quién me recibirá con un beso y un abrazo al llegar a casa? ¿Cuándo la volveré a ver?

Milagros, era una niña muy feliz, siempre tan carismática, amable y educada, siempre tenía una sonrisa, como un rayo de luz en el rostro,  jamás se la quitaba aún en los momentos terribles, pues su madre le enseño que lo mejor de la vida era ser feliz, pese a todo lo que podía pasar. Su infancia fue marcada con la separación de sus padres, los golpes, malos tratos, conllevaron a que Dolores, su madre, emprendiera un nuevo destino saliendo del infierno en el que vivía junto a sus pequeños, pues no quería que sus hijos se intoxiquen de dolor, quería que ellos sean felices.

Con el paso del tiempo lo inevitable llegó, la situación empeoró, si bien es cierto la familia era feliz con lo poco que poseía, pues ya no tenían que aguantar la violencia del padre; sin embargo no había los recursos necesarios para salir adelante, el dinero ya no alcanzaba, los gastos día a día se incrementaban, los cinco niños crecían y habían muchas más necesidades que cubrir. Todo era muy difícil para una madre sola y con muy poco apoyo por parte de su familia, es por eso que con mucho pesar, la madre se vio forzada a buscar una solución la cual traería consigo mucho dolor, llanto y sufrimiento.


Era una tarde nostálgica, sin duda se aproximaba una noche gélida y triste, cuando Dolores con el alma quebrada y el corazón destrozado expresaba con su autentica voz dulce, tratando de ser la más fuerte, lo siguiente "Tengo que irme, solo así podremos salir adelante, sé fuerte mi nenita linda" hacia su pequeña Milagros. Pues la madre había tomado probablemente la decisión más dura de su vida, dejar a sus pequeños hijos en busca de un futuro mejor, porque un padre se deslindo de la responsabilidad, dando la media vuelta y olvidándose de ellos.


Esta decisión chocó mucho a todos, en especial a la más pequeña, a "Nena" como todos la apodaban, ella no entendía mucho la situación, supongo que la edad no le ayudaba, aun era pequeña. Milagros, lloro incansablemente noches enteras durante meses, no asimilaba que su madre estaba lejos con el único fin de salir adelante, la extrañaba demasiado, le habían quitado al ser mas valioso. "Yo solo quería ver a mamá, en las noches al cerrar los ojos, pensaba que cuando despertaría la vería al pie de mi cama y con un tierno beso me diría ; despierta ya mi nenita" Así recuerda sus noches de dolor.

Mientras el tiempo transcurría, poco a poco la pequeña empezaba a entender y sobrellevar la situación, con ayuda de sus tíos y sus hermanos, empezó entonces a admitir la realidad. Esta etapa fue muy dura para ella y para todos también, pero ya era hora de volver a sonreír, es así que recordaba las palabras de su madre, "Sé fuerte mi nenita linda", "No dejes de sonreír nunca" de esta manera se daba motivaciones, y terminó la primaria, la secundaria, y actualmente se encuentra estudiando Ciencias de la Comunicación, catalogándola como una fascinante carrera ,  en la Universidad Nacional de San Agustín.



Ahora ya más de diez años recuerda con tristeza su pasado, y menciona que "Gracias a la madre que me toco, mis hermanos y yo estamos saliendo adelante, gracias a esa guerrera que Dios me dio, y si volviera a nacer y me dieran la oportunidad de escoger a una madre, créeme que no dudaría en elegir a la guerrera que Dios me dio" No siempre la vida es color de rosa, se deben tomar decisiones muy fuertes que es verdad que marcan y matan, pero el resultado es gratificante, Dolores ve su sacrificio con gozo pues sus hijos han salido profesionales, buenas personas , aun faltan por terminar sus estudios los menores, pero sabe que lo harán y ellos no la defraudaran, y ahora tan solo me queda decir ¡QUÉ GRANDIOSA MADRE!



   Dolores, cansada por la violencia decide salir de casa, 
    no permitiría más que sus hijos vivan el infierno que se 
daba. 




 La madre con el corazón hecho pedazos daba la noticia a su pequeña. La tristeza embargo a ambas, refugiándolas en un inmenso dolor.




El amor de Dolores por sus hijos le da la fuerza y valentía día a día para seguir adelante, aunque se presenten mil adversidades, sus hijos son el motor de su vida.




"LA CORRECAMINOS"
La adversidad de la vida, la falta de apoyo, frustraron el futuro de Mirtha Quintanilla Palma, una gran promesa del atletismo. Las pistas, las vallas, el silbato y las postas pasaron al baúl de los recuerdos junto a la ilusión perdida de lo que pudo ser.

CRÉDITOS: Milagros Quintanilla Palma / mmilagrosquintanillap@gmail.com

Para muchos el deporte no lleva a nada, simplemente es un hobby, una distracción, o en palabras sencillas solo es "estar bien" o "sentirse bien" y no va más allá de eso. Como lo demuestran los prejuicios en los que están sumergidos frases como: "Eso no te dará de comer", " Te morirás de hambre", "Mejor dedícate a otras cosas" Un sinfín de prejuicios y desmotivaciones que en el momento te harán dudar del amor y la pasión que tienes hacía algún deporte, pero está en uno, en un verdadero deportista no quedarse atrás por el miedo al fracaso.

Para Mirtha Quintanilla Palma, el atletismo formaba parte de su vida, parte del por qué existía en este mundo y es que creía que sin el amor de las pistas, no sería nada, la pasión que envolvía sus venas cada vez que observaba una pista, aquella emoción que la embargaba al escuchar el silbato para echar a correr, para dejarlo todo y ser la ganadora que siempre quiso ser y es que jamás se dejo alcanzar por el "Coyote", siempre fue el "Correcaminos", "Yo soy el correcaminos, así me apodaron" mencionaba cada vez que ganaba en competencia.

Con apenas diez años, la pequeña era aplaudida y seleccionada constantemente como la mejor, participaba casi siempre en concursos de atletismo, obteniendo el triunfo rotundo en su categoría, la emoción y la alegría duraron casi dos años, épocas en las que fue inmensamente feliz, y las que estoy segura que nunca olvidará, pues ese sentimiento lo transmitía al decir : "Fui muy feliz, conocí la felicidad en  las pistas, ellas me llevaban al cielo, no necesitaba nada más que unas zapatillas, un short, un polo  y mis amadas pistas para ser feliz" definiendo tal vez así la felicidad.
  
Mirtha , aquella bala en las pistas, era la gran promesa del atletismo tacneño, todos estaban orgullosos de la fiera, a la que apodaron "Correcaminos",  porque jamás se dejo vencer por sus rivales a los que calificaban de "Coyotes", todo era color rosa, el éxito apenas comenzaba, sin embargo el destino le arrebato la alegría, dándole la noticia de que debía alejarse de las canchas, dejando la heroica ciudad de Tacna, aquella que le había apoyado tanto,  para irse a vivir a Arequipa, pues sus padres por problemas conyugales, así lo decidieron.

Desencajada, con la ilusión pérdida, vio como su vida cambiaba en un abrir y cerrar de ojos. "Siento que me derrumbo, todos mis sueños se quedaron allá, las felicitaciones, los aplausos, no los escucho ¿Dónde están?" expresaba con profundo dolor y cierta impotencia a su madre. Correcaminos debía empezar de nuevo, estaba decidida, sin embargo al llegar a su nuevo hogar, a la nueva vida que el destino deparó para ella, se dio cuenta que ya nada era igual, que la tristeza, el miedo, y la falta de apoyo podían más que su pasión.

La adversidad de la vida entonces triunfo, Mirtha, por el miedo y la sensación del "ya nada volverá a ser como antes" le quietaron las ganas de luchar, de seguir adelante por sus sueños. Los intensos conflictos de sus padres, más aun la alejaron del mundo deportivo, trasladándola de colegio en colegió, quitándole la oportunidad de hacerse conocida en el ámbito del atletismo,  de esa manera ella se convirtió en una frustrada deportista, pues quiso pero no pudo, era muy chica, no podía hacer nada, los problemas eran de los mayores y ellos mandaban.

"Recuerdo lo que algún día llegue a ser, La correcaminos, no se me borra de mi mente, las grandes carreras consumadas en éxito total, fui una gran atleta y  si tuviera la oportunidad de volver al pasado, estoy segura que no dejaría que coyote me alcance" expresaba Mirtha con un rostro empañado en la tristeza y con lágrimas que bordeaban y estallaban en sus ojos, dando a entender seguramente que la vida de un deportista no siempre es fácil, que a veces ocurren situaciones paralizantes y descorazonadoras como la que le tocó vivir , sin embargo la clave es, no darse por vencidos, seguir con los sueños y el gran amor, para así nunca decir "AHORA YO SERÍA UNA GRAN…"




Desde muy niña Mirtha ocupaba los primeros lugares de las competencias, Indudablemente una promesa del atletismo. 


La apodaron Correcaminos, porque era veloz en las carreras, aquí observamos como desempeñaba el atletismo.


Las pistas, eran su vida, su pasión, eran todo lo que deseaba de la vida.

¡AGÜANTA VELITA!
la ilusión de mantener la vela prendida, para la madre significaba el retorno del padre de Lucy el cual se encontraba Dios sabes dónde. La madre nunca perdió la fe, hasta el día que se fue.

CRÉDITOS: Milagros Quintanilla Palma / mmilagrosquintanillap@gmail.com

"Mi madre tenía siempre una vela prendida encima de una mesita al lado mismo de la puerta de entrada de la casa. Era una de esas llamadas misioneras y que duran semanas con su tenue luz perseverante." Exclamaba Lucy con cierta tristeza y una mirada que se perdía al observar la dichosa vela ¿Qué misterio escondía?, un sentimiento lleno de esperanza que traía en el intenso brillo que emanaba del misionero.
¿Cuántas veces se burlaron de esa costumbre? ¿Cuántas veces les avergonzó esa llama, cuando los visitaban amigos, enamorados, esposos, compañeros de estudio, de trabajo etc.?, a los cuales se llenaban de gracia cuando observaban su brillo. Con el tiempo y la monotonía de la vida, los hijos de Magdalena se olvidaron de la razón porque se encontraba esa luz mortecina, todo parecía ya cotidiano y con cierta razón el tiempo había pasado.

La vela significaba mucho para  la familia entera, en especial para Doña Magdalena, simbolizaba la esperanza de una familia esperando a un ser querido, y aunque pasará el tiempo, la vela misionera no se apagaría. Un día su esposo salió de casa para combatir el terrorismo y no regresó, pero ella como fiel esposa mantenía la ilusión de que volvería. Con el pasar de los años, jamás pensó en desertar. Esperaría hasta el último día de su vida a su amado para preguntar ¿Qué había pasado?

Llegó, con los años, la hora temida por la familia. La menor de las hermanas, ya treintañera, preguntó a su madre en su lecho de muerte sobre qué harían con la vela. quisieron reír algunos, pero de pronto recordaron  la razón y callaron bajando la vista. "Mi madre, con mucha energía respondió ¡Esa vela no se apagará hasta que su padre vuelva, cruce esa puerta y les explique dónde estuvo todo este tiempo."
En el silencio que siguió, todos, algunos más claro otros no, recordaron que su padre era capitán del Ejército y que en la época del terrorismo estuvo destacado en la zona de la Selva, en un pueblo cafetalero. Mientras muchos murieron o volvieron cuando terminó la guerra, él prefirió darse de baja de la vida militar y quedarse allá, no se sabía a ciencia cierta el porqué, tal vez para formar una nueva familia, era algo que tenía que explicarlo cuando regrese.
Luego que la madre muriera la vela, por supuesto, se mantuvo prendida, hasta que un día por fin la puerta se abrió y su padre cruzó, explicando el porqué de su abandono. Su retorno reunió en  la sala de la casa, a todos los hermanos y hermanas, varios nietos y dos bisnietos, juntos para escuchar, entender, contar, compartir y, principalmente, para recordar a su madre y la esperanza a prueba de distancias y tiempos, teniendo como principal lema "La esperanza es lo último en perderse" 

La pureza que la luz emanaba, significaba para  doña Magdalena la esperanza del volver a ver al hombre que amaba.
El padre de Lucy, despidiéndose de su familia.
Doña Magdalena ya cansada por el tiempo junto a su familia.
"EL MONSTRUO ADRENALINA"
Amaba las motos desde el primer momento que supo de su existencia, la adrenalina y la aventura recorrían por sus venas. Adriana desde muy pequeña quiso responder a una interrogante, que solo podría responder, enfrentando a la indomable CBR250.
CRÉDITOS: Milagros Quintanilla Palma / mmilagrosquintanillap@gmail.com

¡Qué miedo! ¿Estás loca? "Alista un cajón" Son muchas de las cosas que escuchas a diario cuando comentas que eres fanática de las motos o alguien se entera que posees o sientes admiración por una moto, para Adriana no solo era una simple moto, era el significado de la alegría, la pasión y la aventura. Al andar en moto decía que todo se le olvidaba, más aun cuando la velocidad aumentaba de a pocos, sentía una especie de alas espirituales las cuales la llevaban hacia el sentir de una libertad.
Desde niña sintió mucha curiosidad, y a la vez miedo de saber ¿Qué se sentirá andar sobre ruedas?, sin embargo no había tenido la oportunidad de descubrirlo, sentía a veces que seria imposible domar a aquella fiera, a la cual admiraba pero tenía miedo. Cuando creció, conoció a alguien que ocuparía un lugar muy importante en su corazón y este poseía una moto, el cual le dio la oportunidad de descubrir y saber en verdad que se sentiría en carne y hueso montar a una flamante CBR.
Llegó el día !Por fin! Adriana comprobaría y daría respuesta a su interrogante. Ese día David, solo su amigo por aquel entonces, la invitó a dar un paseo sobre ruedas, ella definitivamente acepto con cierto temor y al mismo tiempo emoción. Sería la primera vez y dependería mucho la manera como este manejará el vehículo motorizado para  la aceptación o rechazo que ella percibiera hacía las motos.
La noche estaba estrellada, perfecta para una cita,  ella muy tímida por primera vez subiría a un "Monstruo  de la adrenalina", una moto CBR 250, tricolor y a simple vista un lujo tenerla entre tus pies. Cuando subió a la moto y este empezó el rumbo, sintió como un corazón explotaba envuelto en nerviosismo y emoción. La experiencia de andar en moto por la ciudad fue para Adriana una de las sensaciones más bellas de su vida, convirtiéndose y declarándose desde aquel instante en una digna amante de la adrenalina y la aventura.
La fiera CBR, superó las expectativas que ella tenía con respecto a las motos y dio por fin respuesta a su interrogante, fue la compañía y la seguridad que tuvo la que ayudo a que ésta se sienta la persona más libre en aquel momento, todos los problemas se iban de su mente, solo importaba la sensación de que el viento roce su piel y sentir como una especie de rayo se alojaba por todo su cuerpo y la hiciera sentir dueña del mundo.
La auto declarada amante de las motos, menciona que "Fue lo mejor, aunque parezca algo loco, sentí la libertad en mis manos, al estirar las manos y sentir como desafiaba a la vida, me sentí libre, fue la compañía y la seguridad que me dio David"  con un rostro inmerso en emoción por recordar cosas bellas definitivamente. Actualmente ella tiene planes de adquirir su propia motocicleta, sin duda quiere que ya llegue ese momento, para sentirse libre de vez en cuando.
"La pasión, adrenalina se lleva en la sangre y  es solo para valientes, puede que suene egoísta y hasta jalado de los pelos pero cuando desafías a la vida te sientes libre y sin miedos" Adriana mencionaba lo dicho líneas arriba, en su afán de defender que el motociclismo es mas que un hobby o una moda, que el tener una moto forma parte de un estilo de vida, ella amo a las motos desde el primer instante que supo de su existencia y aunque sea mujer y reciba mil criticas por querer obtener una, no se dejará amilanar, tomémoslo por el lado bueno destacando la enseñanza de "No rendirse, no dejar las metas y sueños atrás  por miedo al que dirán o al que pasará"
La indomable, la fiera tricolor, la portadora de adrenalina pura, así la describía Adriana.
Disfrutando de aventuras junto a su enamorado, en rumbo de conquistar nuevas pistas y nuevas rutas.
Una imagen que comprueba cuantas aventuras, viajes y experiencias  ha emprendido junto al "Monstruo de la adrenalina" CBR250
"LA IRA DE UN GOL"
Es  necesari volver a recordar el pasado para no volver a cometer el mismo error. El partido entre Argentina y Perú para la clasificación de los juegos Olímpicos Tokio-1964 dejó el lamentable resultado de más de 300 muertos; una de las peores tragedias más grandes del fútbol peruano.

CRÉDITOS: Milagros Quintanilla Palma / mmilagrosquintanillap@gmail.com

Un 24 de mayo de 1964, hace 52 años, miles de hinchas, fanáticos del fútbol peruano, llenos de ilusión, emocionados, con ansias por ver llegar a la selección de sus amores a los juegos olímpicos de Tokio - 1964, asistieron al estadio Nacional de Lima "José Díaz" a ser partícipes del gran y esperado partido entre Argentina - Perú, el escenario del coloso se llenó de algarabía, risas, simplemente se convirtió en una fiesta deportiva, albergando así a más de 47 mil personas, entre niños, mujeres, jóvenes y adultos.

Argentina lideraba la clasificación mientras Brasil y Perú se disputaban el segundo lugar, Perú necesitaba de un triunfo para asegurar su clasificación, pues se lo debía a la fanaticada, a las miles de almas que confiaban en ellos. Cuando empezó la disputa entre Argentina y Perú, todo el estadio estaba repleto, los colores rojo y blanco destacaban y es que el amor del pueblo peruano se respiraba, se sentía en cada grito, en cada aliento ¡El Perú estaba vivo!

El encuentro tornaba 0-1 Perú caía, sin embargo a seis minutos del final, cuando la hinchada peruana se encontraba envuelta en una desesperación por obtener el empate, llegó un milagro ¡Al fin! Kiko Lobatón logra el tan esperado empate, el Perú explotó de alegría y emoción, no obstante para sorpresa de muchos el árbitro uruguayo Ángel Eduardo Pazos anuló el gol por supuesta jugada peligrosa en contra del arquero Cejas de Argentina.

Esta increíble situación causó la molestia desenfrenada de los cerca de 50 mil espectadores y lógicamente también de los millones que no pudieron ingresar al estadio, Víctor Vásquez Campos el "Negro Bomba" un hincha ofuscado, envuelto en la impotencia, lleno de irá y frustración, ingresó al campo a recriminar al árbitro, siendo violentamente controlado por la policía y mordido por los perros, la tragedia empezaría entonces.

Los hinchas exacerbados por la situación, llenos de impotencia intentaron ingresar al campo de juego, fue imposible controlar la situación, a los hinchas y a las tribunas, entonces se tomó la decisión de suspender el partido, esto empeoró el panorama y se dio paso a la tragedia más grande del fútbol peruano, la policía lanzó bombas lacrimógenas, en el intento de escapar del humo los amantes del fútbol encontraron las puertas cerradas, lamentablemente los primeros que llegaron fueron aplastados, por los miles que estaban detrás, 318 personas murieron, un 90% por asfixia.

Los hinchas que lograron salir del estadio saquearon la ciudad y asesinaron dos policías culpándolos de la tragedia sucedida, marcando así la "tarde negra y nebulosa de mayo"
Es increíble como el destino marcó a miles de peruanos, cobrando la vida de 318 personas "La ira de un gol" no merecía las vidas pérdidas, no lo mereció ayer, no lo merece hoy y no lo merecerá nunca, la "tarde negra de mayo" jamás debe volver, esta fatal historia no debe repetirse ¡Nunca más! solo debe quedarse en aquel recuerdo triste y crudo del fútbol peruano.

El equipo antes de salir a la cancha

El gol anulado, que despertaría la furia de toda una hinchada


 la bicolor unida solo por un sentimiento, angustiada por el empate.